¡Hola a todos!
Los que váis entrando en el blog de vez en cuando ya hará tiempo que os habréis dado cuenta de que las despotricaciones se fueron acabando hace días. Y es que el motivo por el que decidí abrir esta "ventana al mundo" -por Dios, ¡qué rabia me da esta expresión!- se ha cumplido con creces: desahogarme y dejar atrás las pequeñas frustraciones diarias que me daban ganas de gritar.
No es que el blog me haya cambiado por completo y ya me sienta feliz y en paz conmigo misma y con todo el mundo que me rodea. No. De hecho me siguen dando rabia las mismas cosas pero, y ahí está el cambio fundamental, ya no con la misma rabia e impotencia. Me sigue repateando las tripas el maltrato animal; la mala información con respecto a ciertos temas de salud -epidural, tabaco (especialmente durante el embarazo porque, lo siento mucho, pero perjudica al feto y además es mentira que dejar de fumar sea peor para él que continuar haciéndolo), etc-; y, especialmente, el allioli con huevo.
A pesar de todas estas razones, ya no siento la necesidad de escribir sobre ellas como antaño. Me ha gustado compartir con los que me habéis seguido este tiempito, pero, como todas las cosas, esto ha llegado a su fin. Y no me enrollo más. Sólo os quiero decir que, a pesar de las pocas o muchas diferencias de criterio que podamos tener, me ha gustado este experimento y que espero que seáis felices y que, sobretodo, tengáis mucha salud para contarlo. Porque, creedme, sin salud, no hay nada. Un abrazo y ¡hasta otra!
¡Por cierto! Aunque yo ya no esté por aquí, os seguiré leyendo como hasta ahora. Eso si no cerráis la persiana de vuestros blogs...
Hace 7 horas