viernes 2 de enero de 2009

¡Hasta otra!

¡Hola a todos!

Los que váis entrando en el blog de vez en cuando ya hará tiempo que os habréis dado cuenta de que las despotricaciones se fueron acabando hace días. Y es que el motivo por el que decidí abrir esta "ventana al mundo" -por Dios, ¡qué rabia me da esta expresión!- se ha cumplido con creces: desahogarme y dejar atrás las pequeñas frustraciones diarias que me daban ganas de gritar.

No es que el blog me haya cambiado por completo y ya me sienta feliz y en paz conmigo misma y con todo el mundo que me rodea. No. De hecho me siguen dando rabia las mismas cosas pero, y ahí está el cambio fundamental, ya no con la misma rabia e impotencia. Me sigue repateando las tripas el maltrato animal; la mala información con respecto a ciertos temas de salud -epidural, tabaco (especialmente durante el embarazo porque, lo siento mucho, pero perjudica al feto y además es mentira que dejar de fumar sea peor para él que continuar haciéndolo), etc-; y, especialmente, el allioli con huevo.

A pesar de todas estas razones, ya no siento la necesidad de escribir sobre ellas como antaño. Me ha gustado compartir con los que me habéis seguido este tiempito, pero, como todas las cosas, esto ha llegado a su fin. Y no me enrollo más. Sólo os quiero decir que, a pesar de las pocas o muchas diferencias de criterio que podamos tener, me ha gustado este experimento y que espero que seáis felices y que, sobretodo, tengáis mucha salud para contarlo. Porque, creedme, sin salud, no hay nada. Un abrazo y ¡hasta otra!

¡Por cierto! Aunque yo ya no esté por aquí, os seguiré leyendo como hasta ahora. Eso si no cerráis la persiana de vuestros blogs...

martes 25 de noviembre de 2008

Endogamia en la Universidad



Hace poco he sabido que una chica de mi promoción que se pasaba más tiempo fumando petas y en manifestaciones que en la biblioteca, y que pasó sin pena ni gloria por el Instituto, está de profesora en la Universidad. Ya nada quedan de aquellas rastas apestosas, ni de los pantalones agujereados que valían 10 veces más que mis tejanos normalitos. Tampoco queda nada ya de sus tiempos de okupa en una casa donde el más pringao era el hijo de un banquero -y digo "banquero", no "dependiente de entidad financiera"-. Creo que todo eso debió de dejar de tener importancia el día en que su mami le regaló el primer Audi cuando se sacó el carnet. ¿O sería quizás cuando se compró el adosado al que yo ya jamás aspiraré en la vida con tan sólo 23 años?

Yo supongo que las manifestaciones deben cotizar en la Seguridad Social, o deben de puntuar muy alto para luego acceder a determinados puestos de trabajo. Si no, no lo entiendo porque ¿entonces cómo carajo se lo ha montado para acceder a la docencia universitaria con su patético expediente de aprobado raso? ¿Y a dónde voy yo a estas alturas con el mío de 3'5 sobre 4 si nadie me dijo que lo que realmente importaba era ir a manifestarse por cualquier chorrada? Quizás se lo tendría que haber preguntado a la madre de esta sujeta que, casualidades de la vida, es vicerectora de la Uni donde la han contratado...

lunes 17 de noviembre de 2008

Amigos, conocidos, saludados y...¡féisbuquianos!



Hola de nuevo:

Ahora que está tan de moda eso de las redes sociales quizás habréis caído en una de ellas, al igual que yo. Yo hace unos meses que me estoy socializando a través del Facebook, y ello me ha llevado a constatar con cierto pasmo cómo he sido agregada por gente que si me encuentro por la calle no se dignan en saludarme. Da la impresión de que la mayoría se lo toma como una competición por ver quién tiene a más agregados, ¿no os parece?

Y me pregunto yo: ¿será acaso éste un nuevo engaño colectivo que nos induce a creer que cuántos más conocidos féisbuquianos tengamos más queridos somos? ¿O es que conocer a mogollón de peña implica ser íntimo de todos? Desde luego yo pienso que no. Por otra parte, todo esto me ha recordado a una persona que conocí hace tiempo y que debía de sufrir una rara enfermedad psicológica, pues no dudaba de catalogar de "íntim@ amig@" a cualquiera que le dijera el nombre. Y lo bueno es que esa persona vivía convencida de que todo el mundo pensaba lo mismo de ella cuándo había quien no dudaba en decir -siempre a la espalda, claro está- que ni de coña se iba a tomar un café a solas con ella como para considerarl@ amig@.

En fin, yo no sé qué será, pero mientras medito sobre si borrar o no mi cuenta, la verdad es que le estoy cogiendo gustillo a esto de mirar las fotos de aquellos que me tocaron las narices en su día y que hoy no dudan en mostrarse como compañeros del alma de todo aquél que se lo pida. Qué cosas tiene el comportamiento humano...

jueves 13 de noviembre de 2008

¿Dónde fueron a parar los maestros?



La insatisfacción de la gente es directamente proporcional a los "adornos" que le ponen a su currículum. Así, de un tiempo para acá, me he venido fijando en que ya no hay maestros, sino solamente profesores aunque, paradójicamente, las facultades de Magisterio están llenas y, por el momento -al menos en el mundo que yo habito- no existen las de Profisterio. Así pues, no puedo menos que preguntarme: ¿qué pasa con los diplomados en Magisterio cuando acaban? ¿Son acaso abducidos o se les implanta a todos un chip de repulsión hacia el concepto de "maestro"? Si ésa profesión está tan infravalorada por los propios docentes ¿cómo van a querer que se les respete luego?

Yo recuerdo a mis maestros de escuela con cariño y admiración. Sí, admiración. Algo que jamás sentí luego por los profesores de secundaria, que nos trataban a todos como simples números o, en el mejor de los casos, como borregos a los que de vez en cuando se les permitía balar pero sin tener en cuenta para nada nuestra voz. Además, aunque la calidad de la enseñanza entonces era algo mejor que la de hoy en día, la cosa no estaba tampoco para echar cohetes, y puedo decir y digo que los cuatro años que duró el BUP y el COU fueron una gran pérdida de tiempo. Si no hubiera sido porque tuve grandes maestros en la escuela que me inculcaron hábitos como el de la lectura y la curiosidad por todas las cosas, hubiera salido del insti más analfaburra de lo que entré.

Lástima que los niños de hoy ya no van a tener ni eso. Sólo hay que echar una ojeada a las aulas de cualquier facultad de Magisterio para ver la gran pérdida de dinero y tiempo que resultan para todos nosotros, los contribuyentes, que somos los que, al fin y al cabo, lo pagamos con nuestros impuestos. Cualquiera de esas aulas está repleta de pijippies -clases acomodadas con mala conciencia que se disfrazan con ropa hiper cara de hippiosos para demostrar cuán en contra de la sociedad están, eso sí, siempre gracias a la pasta que mamá y papá les sueltan y con la tranquilidad que da saber que si te metes en líos (por ocupa, fumeta,etc.) ellos con su séquito de abogados y contactos te lo van a solucionar- que se pasan el día en plena regresión a la infancia pintando monas y sin recordar cómo carajo se hacía una regla de tres porque, ante todo, el maestro tiene que ser el colega de los chavales...

Visto lo visto, quizás sí sea comprensible que estas personas cuando maduran -algunas lo hacen- se avergüencen de haber gastado el tiempo y el dinero en semejantes chorradas y, por eso, traten de disimularlo haciéndose llamar profesores. Aunque la mayoría estarán encantados con su forma de ser y de idiotizar a nuestros críos y, si adoptan esta nomenclatura en lugar de la otra, será por pura y simple mímesis.

Y lo mismo podría decirse de otras profesiones las cuales, por supuesto, despellejaré a gusto próximamente.

martes 21 de octubre de 2008

Doctores de ida y vuelta



Os propongo otra adivinanza: ¿cuál es la profesión de un doctor afincado en Argentina que deja de serlo al mudarse a España?

TRUCO DEL ALMENDRUCO: Hay que entender el término "doctor" en su sentido estricto, es decir, alguien que ha hecho un doctorado -tesina, tesis, investigación, etc.- y no en el sentido coloquial que da el DRAE.

¡Hasta pronto!


martes 30 de septiembre de 2008

El conjuro telefónico



Me acaban de llamar al fijo para darme la buena noticia de que he sido seleccionada, una vez más, para no sé qué. Y digo "no sé qué" porque, como tampoco me interesaba saberlo, no he dejado continuar con su discurso a la señora, que por el acento tiene que ser del sur o del centro de América, y le he pedido que me borrase de la lista de suertudas seleccionadas para el futuro.

Entonces ha sido cuando, entre sorprendida y cabreada porque le he cortado el rollo -yo entiendo que repetir la misma perorata mil veces al día debe de ser de todo menos agradable-, me ha explicado cuál es su método de "selección": simplemente cogen el listín de teléfonos y ¡a "seleccionar" a tuti plen! Aunque lo mejor ha sido cuando me ha informado de que si quería que no me molestasen más -palabrita de Snoopy que me ha dicho "molestar"- lo que tenía que hacer yo era pedirle a Telefónica que me quitara del listín. Aquí ya me ha hinchado las narices y le he pedido, por favor, que me repitiera otra vez el nombre de su empresa y entonces...¡me ha colgado!

¿Habré pronunciado sin saberlo las palabras mágicas que acabarán con el conjuro de los pesaos del teléfono? ¡Ay, ajolá!

jueves 25 de septiembre de 2008

Nobleza hereditaria



No me cansaría jamás de leer las Cartas marruecas de José Cadalso porque, a pesar de haber sido escritas a finales del siglo XVIII, siguen siendo de una actualidad pasmosa. Me gustaría recordar un fragmento de la carta nº XIII que dice así:

Nobleza hereditaria es la vanidad que yo fundo en que ochocientos años antes de mi nacimiento muriese uno que se llamó como yo me llamo, y fue hombre de provecho, aunque yo sea inútil para todo.

Tras esta lectura sesuda hojeo un poco el "Hola" para refrescar la mente con algo más liviano y es entonces cuando me doy cuenta de que, con Cadalso, España perdió a un gran visionario. Afortunadamente un tal Stephen Hawking prevée la llegada de una solución en apenas cien años.