martes, 23 de septiembre de 2008

Embarazadas fumando: lo más asqueroso del mundo



Seguramente si le preguntáis a cualquier persona si pondría en peligro a sus hijos de forma consciente, aunque fuera un riesgo mínimo, lo más seguro es que os dijeran que no. Pero, curiosamente, todavía hoy en día podemos ver por la calle a mujeres y hombres que lo hacen sin que nadie les diga nada. Y no me refiero a algo tan evidente como dejar a tu hijo colgando de un balcón al estilo Máikel Yacson -aunque, eso sí, siempre tapándole la cara por eso de preservar su intimidad, derechos de imagen y demás...-, no, me estoy refiriendo a algo tan cotidiano como fumar en presencia de menores. Y de no tan menores.

Y es que, ¿cuántas veces habéis visto la tierna imagen de un bebé en brazos de sus progenitores rodeado por un halo de...¡cancerígeno humo de tabaco!? ¡Qué ascazo, por Dios! Y es que, amigos, esta imagen no discrimina por razón social o económica: tan irresponsables pueden ser los padres de clases bajas como los de las más altas esferas.

Voy a relataros una anécdota que, no hace tanto, me dio mucha risa -por no decir ascopena. Fue la vez en que, comentando el tema con una fumadora que estaba embarazada me dijo: "Yo sé lo que hago porque trabajo en ambulancias". Entonces yo, siempre inocentemente, le pregunté: "¡Ah!, ¿eres enfermera?" y su respuesta me dejó patidifusa...: "¡No!, yo soy la que limpia".

¡Tachín! Y es que, ¿para cuándo un carnet de paternidad?

MORALEJA: ¿Para qué matarse a estudiar 6 años de Medicina más 3 de un MIR "cortito" si limpiando ambulancias sale un@ hecho una eminencia en pneumología?

6 comentarios:

Kapi dijo...

La última tendencia es que la embarazada fume unos 3-4 cigarros al día, porque el sufrimiento fetal es mayor por la ansiedad del síndrome de abstinencia, que por el humo y/o la nicotina.

El tabaco está tan arraigado en la sociedad que no nos damos cuenta del problema que, de verdad, representa.

Mi enhorabuena a los que nunca han probado y a los que han abandonado. Mi ánimo al resto.

En cuanto a lo del carnet de padre... Hay taaaaantas cosas que no se deberían hacer delante de los hijos... También hay muchas que no se hacen y ellos reproducen igualmente. Creo que peor que fumador es ser gilipollas... y cuántos padres de éstos hay...

Besos.

Audienda dijo...

Kapi: de acuerdo contigo, peor que fumador es ser gilipollas, aunque una cosa no excluye a la otra.

Sobre el sufrimiento fetal derivado de la ansiedad: yo también he oído en repetidas ocasiones este mismo argumento. No sé que opinas tú, pero yo creo que los riesgos de continuar fumando durante la gestación -entre ellos está el de muerte del feto- siguen siendo mayores y más graves que el sufrimiento fetal.

De todas maneras entiendo que yo no soy ninguna autoridad en la materia, por lo que sólo puedo colgar un link de la asociación española de pediatría en la que dicen, entre otras cosas, que "(...)si bien un 19,9 por ciento de las fumadoras embarazadas logra dejarlo en los primeros meses de gestación, un elevadísimo 30,31 por ciento continúa aspirando humo sin parar durante todo el embarazo en la creencia —completamente errónea— de que sería peor la ansiedad que les produciría dejarlo.(...)"

Este es el enlace por si a alguien le interesa:

http://www.aeped.es/mipediatra/1_marzo2006_tema_un_hogar_sin_humos.htm

Un abrazo.

Al Neri dijo...

No sé, yo no estoy muy concienciado con el tema del tabaco. Jamás he probado ni una calada, ni por curiosidad, pero tengo la sospecha de que no es tan malísimo como se dice, creo que se está exagerando un poco.

Lo de fumar encima de un niño tan pequeño sí me parece un poco fuerte, pero tampoco sé hasta qué punto es dañino.

A mí no me molesta que se fume en mi presencia, salvo que me soplen el humo en las narices. A lo mejor soy un inconsciente.

Gullstrand dijo...

Buenas noches:

Esta es la primera vez que participo, pero es que he sentido la necesidad de comentar esta entrada. Creo que tanto Kapi como Audienda tienen parte de razón. El feto depende por completo de la madre y todo lo que ésta ingiere, come o bebe también le afecta. Y, como no, si la madre está ansiosa, él lo estará también. Lo que no es cierto es que ese sufrimiento compense el hecho que la gestante continúe con su adicción porque siempre será más beneficioso para la criatura que la madre deje de exponerlo a riesgos de muerte súbita, hipoxia (llegando en algunos casos a anoxia), malformaciones, microcefalia, etc. Sin olvidar que si una madre no ha dudado en fumar durante la gestación lo más seguro es que continúe haciéndolo mientras amamanta a su criatura, con lo que le estará pasando una dosis diaria de nicotina junto a una leche empobrecida. Además, si ella y/o el niño tienen una carencia de Alfa-tripsina lo más seguro es que acaben muriendo ambos de una enfermedad lenta y dolorosa llamada enfisema pulmonar que se podría evitar sin exposiciones al humo del tabaco.
Una última reflexión: desde el momento en que nos damos cuenta de que no nos estamos dando cuenta de algo, ya somos conscientes de ello. Con eso sólo quiero decirle a Kapi que en pleno siglo XXI ya no sirve la excusa del desconocimiento a la hora de defender el tabaco. Y, además, también en esta línea de argumentación, no creen ustedes que si duro es el síndrome de abstinencia por nicotina, lo es aún más el de abstinencia de drogas aún más duras como la cocaína o la heroína? Y que deberíamos decir entonces, que es mejor que la embarazada siga esnifando y pinchándose?
Espero haber sido útil también al señor Alneri

Gracias

Audienda dijo...

¡Vaya! Pues sí que se está poniendo interesante esto...

Kapi dijo...

Teniendo en cuenta que los alimentos, el agua, y el aire, están llenos de sustancias tóxicas (bueno, según los gobiernos, dentro de los límites razonables), el vientre materno me parece un buen lugar para estar...

En cualquier caso, el tabaco no es algo decisivo en el embarazo, aunqeu sí es cierto que se le relaciona con un montón de patologías, como bien dice gullstrand.

Mi opinión profesional es que, embarazados o no, debemos cuidarnos lo más que podamos, que cuerpo sólo hay uno y, quizás no haya avisos.