jueves, 25 de septiembre de 2008

Nobleza hereditaria



No me cansaría jamás de leer las Cartas marruecas de José Cadalso porque, a pesar de haber sido escritas a finales del siglo XVIII, siguen siendo de una actualidad pasmosa. Me gustaría recordar un fragmento de la carta nº XIII que dice así:

Nobleza hereditaria es la vanidad que yo fundo en que ochocientos años antes de mi nacimiento muriese uno que se llamó como yo me llamo, y fue hombre de provecho, aunque yo sea inútil para todo.

Tras esta lectura sesuda hojeo un poco el "Hola" para refrescar la mente con algo más liviano y es entonces cuando me doy cuenta de que, con Cadalso, España perdió a un gran visionario. Afortunadamente un tal Stephen Hawking prevée la llegada de una solución en apenas cien años.

3 comentarios:

Kapi dijo...

¿Una solución para la nobleza hereditaria?... me parece que el Camino de Santiago le ha afectado exageradamente... Se extinguirán la flora y la fauna pero, la nobleza... ayyy, la nobleza... eso ya es más difícil...

Besos.

Al Neri dijo...

Interesante reflexión. Si de mí dependiera, aboliría todos los títulos de nobleza mañana mismo. El que quiera demostrar méritos, que demuestre los suyos en vida. Y es que encima los nobles se creen mejores que los demás, cuando suele ser al contrario: suelen ser los más insolidarios y los más viciosos.

Meri Gil dijo...

¿Y luego quien entretendría a las viejas?

Hasta que no superemos ese complejo de inferioridad como país siempre aceptaremos, incluso necesitaremos, que unos perfectos desconocidos finja protegernos como a ese hijo que no acaba de espabilar.